Corrupción en la ENUFI: el caso de Arístides Cruz

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 6/Dic/2013] 

Ayer hablamos de un nuevo escándalo en la Escuela Normal Urbana Federal del Istmo (ENUFI): una persona, de nombre Arístides Cruz Hernández, ocupó el lugar 169 en el examen de admisión a dicha institución de nivel superior, pero hoy se jacta de ser normalista (cuando solamente fueron admitidos los primeros 65). 

Ahora ya sabemos ―porque él mismo lo confirmó― que el aludido es hijo del profesor de la ENUFI Gabriel Cruz Martínez y que, por tanto, tiene "derecho" de pase automático (escribió: “todos los hijos de trabajadores de la educación tienen ese derecho, no nada más yo […] no me siento mal porque es un derecho que me corresponde”. “Tengo un padre que trabaja para la SEP y eso me permite ingresar automáticamente”). Además de la indignación que provocó en varias personas, apareció la duda genuina de si en estos tiempos existe una regla que brinde la posibilidad de ingresar a una Normal Federal por herencia.

Como muchos de los decires de ciertos agremiados, sus actos no siempre están justificados, ya que según las Normas de Control Escolar publicadas por la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación, dependiente de la SEP, “los lugares disponibles no están sujetos a negociación; en consecuencia, su asignación se realizará en los términos establecidos en las presentes normas”. Pero ¿qué dice la reglamentación acerca del ingreso a la ENUFI y a las demás normales federales? Que sólo podrán inscribirse los “aspirantes que hayan obtenido los mejores resultados en el proceso de selección”. 

No obstante, la normatividad es clara con respecto la única excepción: “Con base en los resultados obtenidos en el proceso de selección, se integrará una lista escalafonaria descendente de aspirantes, iniciando con aquél que haya obtenido el puntaje más alto. En caso de que la inscripción de un aspirante seleccionado no proceda (por no realizar el trámite de inscripción, por no reunir los requisitos señalados en los plazos establecidos o por alguna otra causa que será validada por el Área de Control Escolar), se considerará para efectos de inscripción al aspirante que ocupe el lugar inmediato inferior en la lista de resultados y así sucesivamente”. Es decir, tendrán preferencia los aspirantes que hayan tenido el mejor desempeño en el examen.

Si Arístides Cruz Hernández quedó más de cien lugares por debajo del último seleccionado, ¿cómo le hizo para ingresar a la ENUFI? ¿Acaso hubo cien jóvenes con mejor desempeño que él, que no quisieron ocupar un lugar que probablemente les correspondiera?

El Director de la ENUFI, Fredy Rosado López, debe una explicación puntual de este caso, que ya no se trata de un asunto de “falta de socialización” o “un problema de integración” como llamó ―minimizándola― a la denuncia que presentó una alumna de primer semestre por discriminación y agresiones. Esto se trata de normas que rigen a los planteles de nivel superior en el país, del que es el responsable máximo en el Istmo. 

Queda la posibilidad de que en algún remoto lugar se encuentre cierta ley que ampare el “derecho” de que el hijo de un docente desplace a más de cien alumnos con mejor desempeño en el ingreso a una escuela de nivel superior. Es cuestión de que la expongan.